Hace poco di una plática sobre cómo autopublicar un libro y entre las preguntas que surgieron al final estaba la de “¿cómo haces para organizarte y escribir?”. Antes de empezar mi libro veía a esto más como una inspiración y menos como un trabajo, es decir, me imaginaba que a un escritor le llegaba la inspiración y entonces se ponía a escribir.

Esto que menciono sí llega a suceder, me pasaba que me despertaba con una idea o estaba pensando en nada y de repente me llegaba una inspiración y me sentaba a escribirla, pero es poco común, la realidad es que aunque sea un pasatiempo la escritura se debe tratar como un trabajo, es decir, debes ponerte un horario y sentarte a hacerlo, muchas veces no tendrás ganas pero aún así tienes que hacerlo, y muchas de esas veces resultará que una vez que empiezas a escribir las ideas empezarán a surgir.

Lo mismo me sucede con otros proyectos que he hecho a lo largo de mi carrera, no es que siempre tenga ganas de seguir con esa app que estoy desarrollando, pero hay que hacerla aunque no tenga ganas en ese momento, una vez que empiezo me ha pasado que me paso horas entretenido agregando esa nueva característica que tenía en mente.

Un ejemplo algo más común, uno de mis primeros artículos en este blog fue acerca de algo llamado La regla de los dos días, esta consiste en no dejar que pase más de un día para ir al gimnasio (o trabajar en alguna otra cosa), debo confesar que no soy una persona afín al ejercicio la mayoría de los días lo hago sin ganas 😅, pero desde que sigo esta regla nunca había sido tan constante.

En resumen mi aprendizaje acá es que una de las cosas que me han funcionado muy bien a la hora de hacer cualquier proyecto es que, a diferencia de mis creencias iniciales, no debo esperar a tener ganas de trabajar en ello, muchas veces hay que sentarse y empezar tenga ganas o no, muchas de ellas la inspiración llega hasta que empiezo.