Todos estamos de acuerdo en que los clichés mal manejados son aburridos: el Deux ex Machina, donde algo o alguien viene a salvar al protagonista de último momento, el villano que monologa contando todo su plan y deja al protagonista para que los secuaces se “encarguen de él”, la historia de amor en la que justo antes de quedar juntos por siempre tienen una pelea, el auto que no enciende en una película de terror. Y digo mal manejados porque es imposible no encontrar clichés en todas las historias, pero hay unas que lo manejan excelente y a veces ni los notas.
Pero hay un cliché que me saca de quicio totalmente y es porque siempre que lo veo pienso “Nah, así no es como actúa la gente en la vida real”, los clichés que menciono arriba son hasta cierto punto creíbles, podría pasar que estés a punto de caer de un puente y alguien desconocido te rescate, el ego de muchas personas es tan grande que se ven forzadas a hablar de sus planes aquí y allá, pero este que voy a mencionar no le encuentro sentido más allá de una conveniencia en la narración, una forma de crear conflicto, el cliché es el siguiente:
Está nuestro protagonista y su equipo viendo como resolver un problema, vencer a un villano, etc. luego todos se van a dormir y tiene una visión, puede ser una visión del futuro en la que obtiene información sobre cómo podrían vencer, por ejemplo el lugar donde se encuentra un arma, o que todo será destruido si no hacen algo, o que el villano en realidad es su papá. El protagonista despierta sobresaltado y ¿qué hace? pues decide no decírselo a nadie, así es, se guarda el secreto.
Acá puse como ejemplo una visión, pero otras veces puede ser que el mismo villano se lo dice a solas, o que aparece un oráculo, o lo lee en un diario, como obtiene la información no importa, lo que importa es lo que hace con ella.
Esto siempre me hace pensar que en la vida real eso no sucedería, si alguien obtiene información que podría facilitarles la vida a todos, vaya ¡que podría salvarles la vida! inmediatamente va y les dice “¡Oigan todos, dejen les cuento lo que acabo de escuchar!”.
En lo personal me gusta cuando las historias y sus personajes se sienten reales, toman decisiones que una persona real tomaría, creo que es más creíble y, tal como las personas reales, es menos predecible. Este es un comportamiento en el que la conveniencia narrativa se pone por encima de lo que es real, sirve como herramienta para crear un conflicto de la nada, por ejemplo para que después uno de los personajes muera por esa falta de información y el protagonista se sienta culpable, o para que el mejor amigo o la pareja le diga más adelante “¿Todo este tiempo lo supiste y nunca me dijiste?”.
Una excusa mala y floja que he visto para este cliché es hacer que el protagonista no lo diga porque siente vergüenza o tiene miedo de que los demás piensen que está loco pero ¿En serio? Han visto cosas indescriptibles, llevo 200 páginas leyendo que un poder nunca antes visto está asolando el mundo ¿y piensas que te van a llamar loco? ¡además está el hecho de que todos corren peligro si no les dices!.
En resumen, en mi humilde opinión, la realidad debería constantemente ir por encima de la conveniencia narrativa, aporta más sabor a la historia, claro, con realidad me refiero a una realidad que vaya con el mundo que se está creando, porque si no habrá quien diga “¿cómo dices realidad y tu mundo tiene magia?”, me refiero a que sea creíble, a que las personas actúen de manera coherente con la personalidad que tienen, por ejemplo si dijiste que alguien tiene visiones constantemente y no sabe separar lo que es real de lo que no, entonces el cliché anterior cobra más sentido, pero si solo lo hace “por el guión”, se pierde credibilidad en la historia.